Escuela de Espectadores Sénior: Ubú
Mediación Nave 10 Matadero
El miércoles 3 de junio la Escuela de Espectadores Sénior se adentró en el universo grotesco de Ubú, la creación de María Folguera a partir de Ubú rey de Alfred Jarry.
En el taller se exploró la lógica de la farsa, la exageración e incluso la patafísca. Las y los sénior se alejaron como nunca de personajes realistas y adoptaron el papel de líderes absurdos llenos de codicia, ambición para jugar desde la codicia, la estupidez, la ambición e incorrección tanto en la forma como en el fondo.
Transformaron situaciones comunes en escenas disparatadas. La risa funcionó como una puerta de entrada: primero nos reímos de lo exagerado, pero enseguida aparece la pregunta importante, ¿por qué ciertas exageraciones nos resultan tan familiares?.
El taller también jugó con la frontera entre lo real y lo inverosímil a través de “El Ministerio de las Ideas Disparatadas” y el juego de noticias verdaderas o falsas. La propuesta era especialmente eficaz porque muchas noticias reales parecen irreales, mientras que algunas invenciones suenan perfectamente posibles. Ese cruce permitió hablar de propaganda, populismo, redes sociales, titulares engañosos y deseos colectivos. La actividad no se quedó en “adivinar” qué era cierto o falso, sino que abrió una reflexión más incómoda: por qué algunas ideas absurdas pueden llegar a resultar atractivas cuando se presentan con suficiente espectáculo.
A partir de ideas relacionadas con el poder, la comida y la épica, cada participante podía construir una proclamación presidencial imposible, ridícula y grandilocuente. El resultado conectaba directamente con la obra: Ubú no solo gobierna mediante la fuerza o la ambición, también gobierna deformando las palabras.
La gran virtud de la actividad fue no tratar Ubú como una pieza antigua que hay que explicar, sino como un espejo grotesco que todavía funciona. El humor no rebajó la reflexión sino que la hizo más accesible y más afilada. Entre discursos imposibles, leyes absurdas, noticias sospechosas y palabras deformadas, el taller recordó que la farsa puede ser una herramienta muy seria: nos permite reírnos del poder, pero también preguntarnos cuántas veces nos acostumbramos a sus caricaturas.
La visita de su director, Hugo Nieto fue muy útil para conocer el proceso de creación del espectáculo, nos habló de sus maestros, sus referentes, del trabajo realizado en los primeros ensayos con el actor, director y pedagogo teatral Fabio Mangolini, experto en la Commedia dell’Arte, con quien Hugo Nieto había tenido la oportunidad de trabajar y formarse tiempo atrás.