Escuela de Espectadores Sénior: Todos los ángeles alzaron el vuelo
Mediación Nave 10 Matadero
El 14 de enero, la Escuela de Espectadores Sénior celebró una nueva sesión en Nave 10, en una mañana dedicada a profundizar en el universo de Todos los ángeles alzaron el vuelo desde la reflexión colectiva y el diálogo con el equipo artístico.
La sesión comenzó con un breve recorrido por la historia de La Zaranda -que cumple ahora 48 años de recorrido teatral- y ha construido a lo largo de estas más de cuatro décadas un lenguaje escénico propio, radicalmente poético y profundamente ético, al margen de modas y circuitos comerciales. Una trayectoria que sorprendió a los y las sénior por esa fidelidad absoluta a una manera de entender el teatro como acto de resistencia.
A través de inolvidables obras que indagan en la condición humana desde la ruina, el desgaste proponiendo una mirada incómoda y necesaria sobre el mundo contemporáneo.
A través de situaciones límite y personajes al borde de la desaparición, la compañía aborda: la decadencia del ser humano, el fracaso, la espera y la inutilidad, la muerte, la exclusión y los márgenes sociales, La culpa, la memoria y el olvido, la fe y el poder como farsa y como violencia estructural.
El universo artístico que atraviesa Todos los ángeles alzaron el vuelo sirvió de base para el trabajo desarrollado en la Escuela de Espectadores Sénior, donde las y los participantes pudieron aproximarse a la poética de La Zaranda no solo desde la mirada, sino también desde la práctica escénica y el pensamiento colectivo.
Organizados en cuatro grupos, cada uno de ellos centrado en un eje temático clave presente en la obra: exclusión social y pobreza estructural, violencia contra las mujeres, hipocresía social y deshumanización y olvido de los marginados.
Cada grupo creó una escena breve con cuatro o cinco personajes, elegidos entre Virgilio, Micaela, La Alacrana, Ramonet y Paco Cadena, incorporando además un coro social —mirones, policía, vecinos o clientes— como reflejo de la mirada colectiva.
El trabajo partía de diálogos realistas que, de forma progresiva, se iban transformando hacia un lenguaje más simbólico, integrando obligatoriamente: un momento coral, un momento de silencio, un gesto repetido y un sonido repetido.
La escena debía deformarse sin romperse, hasta culminar en una imagen final congelada (tableau vivant). Como norma fundamental, nadie podía hablar desde opiniones personales: todo el discurso debía surgir desde el personaje, y el coro social se expresaba siempre en plural (“nosotros…”).
Tras la muestra de escenas, la sesión continuó con la conversación con el elenco de la obra: Natalia Martínez, Gaspar Campuzano, Enrique Bustos e Ingrid Magrinyá, que compartieron generosamente muchos aspectos relacionados con su trabajo en este espectáculo.
Después de atravesar la incomodidad, la violencia y la exclusión sin apartar la mirada, y aun así seguir creando imágenes, cuerpos y palabras en común Gaspar Campuzano ofreció un cierre de sesión inolvidable recitando las palabras del poeta Julio Mariscal Montes, «vámonos a querer por todos los caminos del mundo». Tal vez ahí resida el sentido último de la Escuela de Espectadores Sénior: querer el teatro como espacio de encuentro, pensamiento y resistencia, incluso —y sobre todo— cuando el mundo parece desmoronarse.